Después de dos meses colaborando en el programa de voluntarios «Payasos en Anantampur» de la Fundación Vicente Ferrer en India, recién llegada al nido, Barcelona, repaso las fotografías del día que nos acompañó Rocío (Bindu) Ovalle cámara en mano, al Hospital de Bathalapalli. Me vienen a la cabeza estas Clownclusiones:
Un payaso de hospital debería ante todo y sobre todo, generar amor y compasión por los demás. Sin esperar nada a cambio, el payaso se compromete a servir motivado por un sentimiento de gratitud y el deseo de ayudar al prójimo a salir de su desdicha.

El payaso de hospital sabe que el amor no es una mercancía que pueda ser vendida a cambio de una recompensa económica y así actúa.
La ayuda emocional que brinda el payaso de hospital no debe estar limitada a si se puede o no pagar; es para todos lo que sufren. El objetivo es ayudarles a salir de su estado de desdicha, no para una ganancia personal. Nuestra ganancia está involucrada automáticamente en el ofrecer nuestro amor; estamos del lado ‘del dar’, nunca del ‘de recibir’.
El payaso social da amor sin expectativas y con el deseo que más y más personas se beneficien.
La pureza del camino del payaso de hospital es mantenerlo universal; todo ser humano debe tener derecho a recibir amor y todo payaso a darlo.




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