Desde 1989, Hugo Suárez e Inés Pasic investigan sobre las posibilidades expresivas de las diferentes partes del cuerpo humano, conformando muñecos de carne y hueso y dando vida a personajes sorprendentes cuya expresividad no tiene límites.
En el espectáculo “Ginocchio” (Cuentos Pequeños), creado por Hugo Suárez en 1990, pretenden atrapar aquellos momentos poéticos que se encuentran escondidos en la vida diaria. Histórias comunes que encarnan a personajes, con sus sueños y frustraciones, con sus éxitos y fracasos, nos narran el eterno drama de la tragicomedia humana.
“En Groucho hay una grandeza natural e innata que desafía todos los análisis. Su escandalosa y pragmática indiferencia por el orden y los convencionalismos seguirá siendo igual de divertida dentro de mil años”
Woody Allen
GrouchoMarx animado por Charles Chaplin, quien, en un lujoso burdel, le sugiere pasar al cine, convence a sus hermanos para dar el salto al celuloide, convirtiendo los rodajes en caóticos manicomios llenos de brillante improvisación. Así, el considerado como mejor grupo cómico de la Historia del Cine protagonizaron trece películas para la Paramount, Metro-Goldwyn-Mayer y R.K.O., además de varios cortos. En “Una Noche en la Ópera” encontramos la famosa escena del camarote. Destacan la maestría en el manejo del absurdo y, sobre todo, la destreza con la que Groucho despliega sus gags a medida que se van sucediendo las acciones.
En el año 2007 tres de los payasos dirigidos por Franco Dragone forman una nueva compañía. JohnGilkey(Cirque du Soleil-Quidam, Dralion) se une a los payasosDaniel Passery Wayne Wilson para crear este espectáculo irreverente, divertido y lleno de locura.
Victoria Chaplin y Jean Baptiste Thierrée presentan su espectáculo El Circo Invisible, llena de pequeñas escenas y cortas historietas. Ellos crean así un mundo especial y acogedor, un microcosmos de sorpresas y de sueños, brillantes ilusiones y grandes juegos de prestidigitación. La imaginación de los artistas se hace cómplice de la imaginación del público, haciendo visible, lo que antes no era posible de ver.
Jean Baptiste Thierrée comenta:
“Presentar `Le Cirque Invisible´ es muy sencillo: el programa de mano tendría que ser una hoja en blanco. Invisible es la sombra de lo visible, es su complemento. Para crear este nuevo espectáculo, primero hemos tenido que matar al viejo `Le Cirque Imaginaire´, que representamos durante más de diez años en las mismas ciudades, delante del mismo público, a la misma hora del día. Podríamos haber continuado representándolo durante el resto de nuestras vidas y por todos los continentes, sin cambiar nunca nada.
De lo imaginario a lo invisible, sólo hay un paso a través del espejo. No somos personas que hablemos mucho de nosotros mismos: durante diez años no hemos participado nunca en una rueda de prensa, simposium, ni entrevista… hemos estado en silencio. ¿Habríamos de comenzar ahora a hablar de nuestro trabajo? ¿Habríamos de dar a conocer ahora nuestras intenciones? `Le Cirque Imaginaire´ era un divertimento siempre difícil de escribir y de explicar, `Le Cirque Invisible´ aún lo es más.
`Le Cirque Invisible´, creció como un árbol de imágenes, sus hojas son de todas las estaciones, de todo el tiempo. Sus ramas se queman, se congelan, florecen y se deshacen en polvo…”
” Acorralado en el juego de amar y de ser amado. Acorralado en un espacio vacío, sin nadie…. con su inocencia gamberra. Con el lirio en la mano y la flor en el culo. No sabe que es lo que busca… pero encuentra… su alter ego que no es real pero que existe. Tan inocente y sencillo como él.
Sin perjuicios, uno frente al otro. Solo con los cinco sentidos y las emociones. Sin grandes argumentos… y lo que tiene que pasar pasa. Ya no sabemos donde empieza uno y termina el otro.
Un espectáculo sorprendente donde los dibujos animados se unen al mundo del payaso, para crear un espacio inexplorado, para experimentar el Yo mas profundo y desconocido de una figura mítica, entrañable, loca y políticamente incorrecta como es el Payaso.”
Topper Martyn nació entre bastidores (casi), en el seno de una familia de artistas de teatro, en Inglaterra el 30 de octubre de 1923 y murió el 24 de mayo del 2004. Casi no se pueden encontrar vídeos por Internet de este grandioso mago-malabarista y payaso … digno de ver:
David Dimitri es aclamado internacionalmente como fonambulista de cuerda floja por su estilo único.
En 2001, la realización de la carrera de David tomó una nueva dimensión. Con la ayuda de su padre, el famoso payaso y mimoDimitri, creó el espectáculo unipersonal “L’Homme Cirque“, una presentación de nouveau cirque en una carpa de circo ambulante.
“La primera línea de los títulos de crédito de ‘Candilejas’ (1952) desvelaba que el violinista interpretado por Charles Chaplin llevaba por nombre Calvero. Cuatro líneas más allá, como comparsa (literalmente “Compañero de Calvero”) aparecía Buster Keaton, el otro mito del cine mudo al que el maestro inglés quiso redimir (en la que sería su última película americana) con un papel de pianista despistado.
En la famosa escena del concierto, Chaplin y Keaton compartieron ocho otoñales e históricos minutos en los que acompasaron con precisión sus dos estilos interpretativos. Si Chaplin era Londres, Keaton podría haber sido Tokio. La mueca contra el hieratismo; el optimismo posibilista frente al estoicismo más desesperante; un violín desafinado que se bate en duelo (y acaba mimetizándose) con un piano disléxico. Dicen las malas lenguas que Chaplin editó de más a su ‘rival‘, y sin embargo amigo, para que no le robara la gloria. Qué más da.
Y sí: está feo elegir entre papá y mamá, pero cada aficionado tiene un lugar especial en el corazón para Buster o para Charles. Hemos propuesto que se mojen a la gente del cine y del periodismo especializado para ver con ojos de hoy la herencia de los dos más grandes iconos del primer cuarto del siglo XX.
La primera piedra la pone Toni Ulled Nadal, director de ‘Fotogramas’ y fan radical de Keaton: “Fue genial porque supo extraer poesía de la risa. Además, su seria expresión y sus ojos saltones eran su rostro real. Él llevaba la cara lavada mientras que Chaplin se tenía que poner un bigotito”. Con todo y eso, Nadal tiene piedad por el inglés y cita al crítico Jordi Costa: “En cierto sentido, Keaton fue a Chaplin lo que los Rolling Stones serían a los Beatles”. Y los Beatles fueron buenos, eso no se discute.
Nacho G. Velilla (guionista, entre otras, de ‘Aída’ ) usa la misma metáfora: “Prefiero a Keaton por su forma de actuar y, sobre todo de montar, que eran siempre sorprendentes; pero Chaplin, como los Beatles, nunca defrauda, también es muy bueno”, admite. “Quizá la razón por la que Keaton sea algo más valorado en la actualidad es porque era una bestia, un animal salvaje que tocaba los extremos y, aún así, siempre recurría a la ternura como fondo con una pequeña historia de amor”.
En lo que les hermana Velilla es en su capacidad insuperada para el gag visual. “Se ha hecho muy poca cosa nueva al respecto desde los tiempos del mudo. El gag visual no es nada sencillo de hacer. En España, aparte de Paco León, hay muy poca gente a la que cómodamente puedas escribirle gags visuales y que te los saque bien. Y eso es porque Paco, como Keaton y Chaplin, tiene alma de clown. En Estados Unidos Adam Sandler es de los pocos que intentan seguir en cierto modo esa tradición, pero no les llega ni a la suela de los zapatos”, apostilla.
Quien sí maneja gags verbales y visuales a la perfección, casi siempre en las tablas, es el cómico madrileño Javier Cansado, la media naranja creativa de Carlos Faemino. Su tesis: Keaton ha envejecido mejor: “Los valores cinematográficos de Chaplin son innegables. ‘Luces de la ciudad’ es una película maravillosa. Pero, siempre hay un pero, los gags de sus películas han quedado obsoletos. Es difícil reír con Chaplin. Keaton, como se nutre del humor absurdo, mantiene todavía, con mayor o menor acierto, vigencia. Es fácil reír con Keaton. Y si tengo que elegir entre ambos me quedo… con Chico Marx”.
Otro keatoniano: el director de ‘Pagafantas’, Borja Cobeaga, contesta entre toma y toma del rodaje de ‘No controles’: “Me gusta porque se tomaba lo que hacía muy en serio”. Fan declarado de su ‘cara de piedra’ como “marca de la casa”, Cobeaga elogia de Keaton por ser “el primero que entendió que para hacer comedia no había que hacerse el gracioso, sino serlo”.
¿Y los chaplinianos?
El testigo lo toma el director de la amarga comedia ‘Casual day’ (y con la reválida ‘Cinco metros cuadrados’ en gestación), Max Lemcke, que, si bien reivindica la cualidad de Keaton como “héroe contemporáneo frente al sinsentido del capitalismo, y que, reaccionando como el hombre de la calle, casi siempre pierde”, alaba “la magia de Chaplin y su universalidad a la hora de hacer desternillar al público por ser más popular en temas y resoluciones”.
Más escorada a la orilla del autor de (y casi sola ante el peligro) se destapa Andrea Gutiérrez, redactora de la revista ‘Cinemanía’, aún conmovida por “un positivismo exagerado hasta las máximas consecuencias. Desde el primero hasta el último, todos sus personajes desprenden unas ganas de vivir que animan salir a la calle y ponerte a bailar, lo que no está de más hoy en día”, propone. “Además, no podemos olvidar el hecho de que Chaplin vino de la nada y puso sobre el tapete los valores del sueño americano, demostrando con su éxito que eran absolutamente tangibles”.
Cierra la muestra Esteve Riambau, director de la Filmoteca de Cataluña y autor del libro ‘Charles Chaplin’ (Cátedra, 2000). Taxativo y firme, antepone al británico “como cineasta, persona y personaje”. Y de Buster Keaton, ¿qué? “Mi elección es firme, sobre quien escribí el libro fue sobre Chaplin”. Más claro, agua.”
Tati es, uno de los grandes cómicos del séptimo arte, heredero directo de los maestros del mejor cine cómico mudo norteamericano y francés. Jacques Tati vuelve a las fuentes del viejo cine cómico y a la pureza del gag visual sin renunciar a un rico arsenal humorístico que extrae del mundo de los ruidos. Procedente del music-hall, había actuado en algunos filmes y producido varios cortometrajes, pero se impone con dos películas que dirige e interpreta y que marcan una fecha en la historia de la comicidad cinematográfica: Jour de fête (Día de fiesta, 1949), en la que vemos a un cartero en bicicleta intentando emular la velocidad de los americanos, y Les vacances de M. Hulot (Las vacaciones del Sr. Hulot, 1953), visión satírica del veraneo pequeñoburgués en una plácida localidad costera. La crítica del hombre moderno inserto en un avasallador mundo material le conducirá luego de modo natural a la crítica de la moderna civilización urbana —urbanismo, funcionalismo, diseño, automatismo— en Mon oncle (Mi tío, 1958) y en el laboriosísimo Playtime (1968), donde recurre a gags visuales propios del cine mudo y a otros puramente acústicos, línea que prosigue en Trafic (1970).
“¿Quién no conoce a Juan Tamariz? Este genial innovador es considerado uno de los mejores magos del mundo en las distancias cortas. En sus manos, los objetos cotidianos adquieren vida creando una poesía que transgrede las leyes de la naturaleza. Tamariz es libre y nos regala sonrisas mientras se celebra a sí mismo. Salta, grita y toca una canción con un violín imaginario. Su personalísimo estilo y su éxito están en la forma de sentir y transmitir la magia. Una vez más con su “Magia Potagia”. ¿No oyen ya su violín?
El gusanillo por la magia entró pronto por tu cuerpo…
Sí, cuando era un chiquillo, tenía 6 o 7 años, por alguna razón empecé a pedir a mis padres cajas de magia o que me llevaran a tal circo porque actuaba tal o cual mago… No sé bien por qué, pero tuvo que haber algún mago que me fascinara. O alguna maga. Jajajajaja…
¿Y ya empezaste entonces a hacer trucos?
Sí, sí, como te digo mis padres los pobres me compraban las cajas de magia. Y yo iba de casa en casa haciendo los juegos. Yo prefiero llamarlo juegos por el contenido lúdico que conllevan… Y ahí estaba yo: iba una tarde a casa de mis primos, y luego repetía el juego en casa de unos amigos, o en la de los vecinos. Como en la caja sólo había ocho juegos, puedes imaginar cómo acababan de hartos conmigo. Repetía los juegos hasta la saciedad…
Pero parece que la sangre tira. Tu tío abuelo sa habría labrado un nombre como ilusionista en Andalucía…
Sí, pero yo me enteré años después. Mi familia es de Écija, y un día en una de esas típicas reuniones familiares hice un juego y alguien soltó: “Anda, igual que tu tío abuelo”. Y entonces me enteré. Hasta ese día, no sabía nada de él. Luego ya supe que fue un noble venido a menos, y al que le gustaba esto de la magia. Incluso descubrí en un ABC de milochocientos y pico una poesía dedicada a él, el marqués don Luis Negrón.
Y cien años después, en 1961, tú intentas falsear tu edad para que te acepten en la Sociedad Española de Ilusionismo…
Jajajaja… Bueno, sí. Y me pillaron. Tenía entonces 16 años y la edad exigida eran 20. Pero lo intenté un par de años después, hice mi presentación, les gustó, hicieron la vista gorda y me dejaron ser uno más. Hablando de rigores y disciplinas, tú siempres has dicho que trabajas de noche. Y que dedicas tres o cuatro meses de trabajo a trucos que luego pones en práctica durante unos tres años. ¿El mago nace o se hace?
Hay juegos que salen en meses, incluso días, y otros que pueden llevarte años. Hay juegos que te exigen una labor alquímica impensable, ir de alambique en alambique. En mi espectáculo preparo juegos para cinco horas, pero el espectáculo sólo dura dos. Llevo mi estuche de violín. Y como no hay violín (más risas) hay espacio suficiente para distintos bloques de juegos. Cada día es distinto. Y los juegos van saliendo según el público. Habitualmente hay uno o dos que te fallan y has de cambiar sobre la marcha…
¿Entonces piensas que la magia tiene mucho de psicología?
Por supuesto. Siempre he dicho que la magia de cerca es un 60 ó 70 % de psicología. Y luego una pizca de habilidad digital. Los magos son como los políticos, pero con intenciones más nobles. Yo no soy un showman. Me encanta que me aplaudan, pero no es lo que me mueve.
¿Y cuál es el placer más grande que te reporta la magia?
Sorprender. Traer los sueños a la realidad. Yo me baso mucho en la mitología para mis juegos. Y para la magia en general. La magia, como la mitología, como las leyendas, ponen los sueños en la realidad.”