Clown on the moon: Andy Kaufman

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No sé si a Andy Kaufman le hubiera gustado que le llamaran clown, pero seguro que no le gustaba que le llamaran cómico, ante esto siempre respondía lo mismo: “Yo no soy un cómico. Yo no cuento chistes” él prefería las palabras “entertainer” o “artista musical”, algo que, seguro, está más cerca del viejo juglar, que del cómico de night clubs que se llevaba en los setenta.
Y es que en todas las artes tiene que aparecer un extraterrestre, alguien que rompe las normas y, de una forma natural, casi sin querer, lleva los géneros a sitios nuevos, ese alguien se llamaba Andy…

El estilo de Andy Kauffman era algo cercano a la performance, quería, sobretodo, jugar con la realidad, hacer pensar a su público algo, para en un momento determinado cambiar sus esquemas y hacerles así no sólo reír, sino pensar, llorar, enfadarse, sentir. Sus personajes, un inmigrante venido de la isla imaginaria de Caspia que se presentaba ante el público como cómico pero no era capaz de contar un chiste decente, y que acababa imitando a Elvis Presley en un prodigio de veracidad (el mismo Rey del rock afirmó que Kauffman era uno de sus mejores imitadores, si bien más en los gestos que en la voz) y Toni Clifton, personaje que Kaufmann aseguraba que era real, cantante crooner borracho e incapaz de afinar una sola nota eran sus armas para estos fines. Pero sobre estos personajes brillaba el personaje aún más asombroso de Andy Kaufman, al que más tiempo le dedicó, tan inventado, enigmático y extraño como los otros…

Cuerdo, loco, o sencillamente un payaso. Andy Kaufman era un personaje sobre el que aún se tienen muchos interrogantes dos décadas después de su desaparición. Incluso su propia muerte, acaecida por culpa de un cáncer, se puso en duda en su momento, y son muchos los que opinan que fingió su muerte y que continúa vivo. Al margen de estos dimes y diretes, Andy Kaufman fue un precursor en cuanto a su manera de hacer reir a sus contemporáneos. Sus apariciones en TV y sus actuaciones y performances se adelantaron a su tiempo.

Su leyenda sigue viva y la película Man on the moon de Milos Forman ha tenido mucho que ver con eso, al final aquel niño que se pasaba las tardes en su habitación, inventándose programas de televisión que se contaba a sí mismo, mientras los otros niños jugaban al beisbol, consiguió lo que siempre había deseado, ser una estrella.

 

Fuente: Clown en la oscuridad

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