Victoria Chaplin y Jean Baptiste Thierrée presentan su espectáculo El Circo Invisible, llena de pequeñas escenas y cortas historietas. Ellos crean así un mundo especial y acogedor, un microcosmos de sorpresas y de sueños, brillantes ilusiones y grandes juegos de prestidigitación. La imaginación de los artistas se hace cómplice de la imaginación del público, haciendo visible, lo que antes no era posible de ver.
Presentar `Le Cirque Invisible´ es muy sencillo: el programa de mano tendría que ser una hoja en blanco. Invisible es la sombra de lo visible, es su complemento. Para crear este nuevo espectáculo, primero hemos tenido que matar al viejo `Le Cirque Imaginaire´, que representamos durante más de diez años en las mismas ciudades, delante del mismo público, a la misma hora del día. Podríamos haber continuado representándolo durante el resto de nuestras vidas y por todos los continentes, sin cambiar nunca nada.
De lo imaginario a lo invisible, sólo hay un paso a través del espejo. No somos personas que hablemos mucho de nosotros mismos: durante diez años no hemos participado nunca en una rueda de prensa, simposium, ni entrevista… hemos estado en silencio. ¿Habríamos de comenzar ahora a hablar de nuestro trabajo? ¿Habríamos de dar a conocer ahora nuestras intenciones? `Le Cirque Imaginaire´ era un divertimento siempre difícil de escribir y de explicar, `Le Cirque Invisible´ aún lo es más.
`Le Cirque Invisible´, creció como un árbol de imágenes, sus hojas son de todas las estaciones, de todo el tiempo. Sus ramas se queman, se congelan, florecen y se deshacen en polvo…
” Acorralado en el juego de amar y de ser amado. Acorralado en un espacio vacío, sin nadie…. con su inocencia gamberra. Con el lirio en la mano y la flor en el culo. No sabe que es lo que busca… pero encuentra… su alter ego que no es real pero que existe. Tan inocente y sencillo como él.
Sin perjuicios, uno frente al otro. Solo con los cinco sentidos y las emociones. Sin grandes argumentos… y lo que tiene que pasar pasa. Ya no sabemos donde empieza uno y termina el otro.
Un espectáculo sorprendente donde los dibujos animados se unen al mundo del payaso, para crear un espacio inexplorado, para experimentar el Yo mas profundo y desconocido de una figura mítica, entrañable, loca y políticamente incorrecta como es el Payaso.”
Montaje fotográfico con imagenes de payasos ( augustos, blancos, excéntricos, musicales…) de la primera mitad del siglo XX. Este documento esta inspirado en el tema “Palhaço” (Payaso) del compositor Egberto Gismonti.
Sólo soy capaz de reconocer a Charlie Rivel y a Grock … ¿reconocéis algun otro payaso que aparezca en las imagenes?
Egberto Gismonti: Piano
Jan Garbarek: Saxo sopranino
Topper Martyn nació entre bastidores (casi), en el seno de una familia de artistas de teatro, en Inglaterra el 30 de octubre de 1923 y murió el 24 de mayo del 2004. Casi no se pueden encontrar vídeos por Internet de este grandioso mago-malabarista y payaso … digno de ver:
Después de dos meses colaborando en el programa de voluntarios “Payasos en Anantampur” de la Fundación Vicente Ferrer en India, recién llegada al nido, Barcelona, repaso las fotografías del día que nos acompañó Rocío (Bindu) Ovalle cámara en mano, al Hospital de Bathalapalli. Me vienen a la cabeza estas Clownclusiones:
Un payaso de hospital debería ante todo y sobre todo, generar amor y compasión por los demás. Sin esperar nada a cambio, el payaso se compromete a servir motivado por un sentimiento de gratitud y el deseo de ayudar al prójimo a salir de su desdicha.
El payaso de hospital sabe que el amor no es una mercancía que pueda ser vendida a cambio de una recompensa económica y así actúa.
La ayuda emocional que brinda el payaso de hospital no debe estar limitada a si se puede o no pagar; es para todos lo que sufren. El objetivo es ayudarles a salir de su estado de desdicha, no para una ganancia personal. Nuestra ganancia está involucrada automáticamente en el ofrecer nuestro amor; estamos del lado ‘del dar’, nunca del ‘de recibir’.
El payaso social da amor sin expectativas y con el deseo que más y más personas se beneficien.
La pureza del camino del payaso de hospital es mantenerlo universal; todo ser humano debe tener derecho a recibir amor y todo payaso a darlo.
Apenas se habían cumplido unos días de mi llegada a la Fundación el pasado mes de noviembre, cuando conocí a Joan Miquel. Osteópata y terapeuta, llegó a Anantapur para entrevistarse con Ana Ferrer. Nos presentamos yo como payasa y Juan como voluntario en Sumanahalli una leprosería en Bangalore.
Un mes más tarde, tras conseguir el sábado 24 libre (en la fundación trabajamos de lunes a sábado) y coincidir el día 25 en Domingo, aproveché para visitar a mi amigo y celebrar Noche Buena y Navidad actuando en la leprosería.
Sumanahalli toma el nombre del pequeño bosque de palmeras situado a las afueras de la ciudad de Bangalore. Este palmeral fue cedido por elayuntamiento hace 35 años para aislar y alimentar a las personas leprosos e indigentes de la ciudad. Allí podían vivir sin molestar ni ser molestados. Trascurridos más de tres décadas, Sumanahalli se ha convertido en asilo y dispensario para pacientes con lepra, afectados de VIH, discapacitados, chicos de la calle, huérfanos y delincuentes juveniles.
Joan, como buen anfitrión, me guió durante la visita al asilo (Ave Maria), el dispensario, las casas construidas para los pacientes que vivían independientes a Ave María, el colegio (T. Jospeh School Sumanahalli) y un taller de confección de camisas. Detrás de cada hombre, mujer, adolescente, niño o niña que me crucé por el camino, se cernía un drama, pero en todos y en cada uno de ellos, la alegría de la llegada de la Navidad, estaba presente; quizás fuera gracias al árbol gigante adornado con guirnaldas que reunía a todos los habitantes del asilo en aquella soleada tarde, o el pesebre con figuras realizadas artesanalmente del asilo de los chicos de la calle o la maravillosa estrella navideña que lucía en la entrada de la residencia de los enfermos de lepra o el pesebre con nieve de algodón rodeado de palmeras…
Mi amigo Joan Miquel
En el palmeral
Sólo en ese maravilloso lugar, Joan podía haber explicado un nuevo concepto para mi: la sinergia del abrazo. Todo miedo a las enfermedades tabú (como el VIH o la lepra) desaparece cuando prevalece el amor sobre todas las cosas. Cuando hay amor las miradas de cruzan, las sonrisas aparecen, surge la necesidad de acariciar y abrazar. Es así como el osteópata y terapeuta de Sumanahalli trataba a sus pacientes: mucho amor y “tacto físico”… Brother Jon (como le llamaban en el palmeral) llevaba siempre abrazado a su cuerpo a uno o dos o tres de esos seres que la sociedad los clasifica de intocables. Este amor en forma de abrazos produce sinergia (1 abrazo+1 abrazo= 1000 abrazos). Lo pude comprobar el día de noche buena, cuando numerosas personas iban llegando desde Bangalore como muestra de amor hacia este colectivo. Durante estos 35 años, cientos de hombres y mujeres fueron entendiendo este mensaje de amor hacia los seres excluidos por la sociedad y hoy acudían en masa a Sumanahalli para celebrar la Noche Buena junto a ellos.
La misa de Noche Buena
¡Qué magnífica fiesta se convirtió esta celebración! Unas 500 personas reunidas en el salón de Ave María, con los huérfanos y ‘street boys’ de coro angelical. Justo después de la eucaristía el celebrante Father George anunció por megafonía:
- We have a friend from Spain: Martademarte she is a Clown, she is going a do a program…
Entonces entendí que mi actuación era durante la misa de Noche Buena. Corriendo me fui a buscar la concertina, malabares y el pañuelo mágico. Para todos ellos, en la leprosería, para los cientos de corazones allí reunidas empecé a improvisar.
Al día siguiente, en la calurosa mañana del día de navidad, entre palmera y palmera, volví a actuar, esta vez en privado para mis amigos, pacientes de lepra, que el día de Navidad aprendí a abrazar.
Si en la semana anterior nuestro reto fue actuar para un selecto público de niños y niñas que podían oírnos pero no vernos. Esta semana empezamos con una aventura sin precedentes. Nuestro programa de actuaciones señalaba que el primer día, lunes, actuábamos en Bukaraya Samudram. Este es uno de los centros especializados construidos por la FVF para dar educación a niñas con discapacidad intelectual, visual y auditiva.
Allí desarollan su trabajo las Supernenas, tres simpatiquísimas voluntarias: Eva es profesora de audición y lenguaje para niños y niñas con problemas auditivos, Miriam y Alba son terapeutas ocupacionales para niños y niñas discapacitados. También en BukarayaSamudram tenemos un centro que se encarga de estudiantes invidentes.
- ¿Para quién actuamos mañana, Fredi?
La respuesta me dejó de piedra: - Para los tres grupos a la vez… más de 150 niñas…y muy diferentes entre ellas…
Espectáculo fantástico-anárquico-tururú
Una vez juntos todos sentíamos igual.
Llegó el gran día. Tan pronto como nuestro conductor Wima, cruzó la puerta de entrada Alba nos recibía junto al grupo de niñas con deficiencias auditivas. Decidimos en que lugar actuaríamos y las invitamos a sentarse. Mientras esperamos que llegara el resto del público, aproveché para hacer un truco de magia especial para ellas. Al poco llegaron las niñas con deficiencia visual. Ellas toman su tiempo para situarse tan ordenadamente como fichas de un ajedrez imaginario. Iniciamos las presentaciones entre los payasos, el público que estaba ya sentado y el que acababa de llegar.
Ya de lejos se veían, con un ritmo totalmente anárquico (¡qué diferencia al orden del anterior público!), las niñas con discapacidad intelectual acompañados de Míriam y Alba.
¡Fue una entrada triunfal, de auténticos clowns!
Una vez reunidos todos los grupos, los payasos iniciamos el espectáculo fantástico-anárquico-tururú.
Pronto se apoderó de mí una sensación “in crescendo”; sentí como todas las personas, personitas y personajes reunidos allí, a pesar de nuestras diferencias, eramos iguales porque sentíamos igual; compartíamos el amor por estar “aquí y ahora”, juntos y disfrutando. Las caras de los profesores, cuidadores y niñas fueron por unos momentos de Felicidad absoluta.
La educación de los niños y niñas con discapacidad es fundamental para romper con la exclusión social y la vulnerabilidad de este colectivo. Por ello la semana pasada se planteó a los payasos un nuevo reto: actuar para niños y niñas con diferentes grados de deficiencia visual en los centros de Kanekal,Kadiri y Bathalapalli .
- ¿Qué vamos hacer si no nos pueden ver?
Esta es la pregunta inmediata que apareció en nuestra mentes. ¿Qué hacer?
El 5 de diciembre ya tuvimos la oportunidad de actuar en High School del 5th campus en la que una pequeña parte de la audiencia lo formaban adolescentes con deficiencia visual. Como no habíamos preparado nada especial para aquella tarde, llegamos con un espectáculo básicamente visual, con diábolos y bolas de contact. Sólo la música parecía mantener atento al público. Nos apuntamos la lección y creamos un nuevo show en que la música era la protagonista.
Clowns y Música
Hace unos años The International Papanatas Band, al terminar el programa de actuaciones diarias en un festival en Skopie (Macedonia), actuábamos para los niños y niñas que vivían en la calle, mendigando y esnifando cola. Los Papanatas salíamos con la guitarra, la concertina y una maleta repleta de instrumentos que repartíamos entre el público para que, entre bailes y juegos, siguieran el ritmo de las canciones. Esta experiencia vivida con Los Papanatas nos ayudó a Fredy y a mí, aquí en la India, a idear un espectáculo sonoro con bocina, concertina y los instrumentos musicales heredados de nuestros predecesores clowns en la Fundación Vicente Ferrer.
Espectáculo Sonoro
Tuvimos la gran fortuna de colaborar con una cooperante de la Fundación: Alba. Su trabajo en la fundación consistía en enseñar informática para adolescentes invidentes y conducta diaria en centro de niños y niñas con deficiencia visual. Alba con sus 23 años, gracias a que habla Telegú casi perfectamente y tiene una visión muy clara de su entorno (aunque necesita su perro guía) viaja de un centro de enseñanza a otro sin problema. Ella nos acompañó en cada actuación con un instrumento más: la guitarra. El nuevo espectáculo fue creciendo actuación a actuación y desarrolló una estrecha colaboración entre payasos, profesores, niños y niñas, juntos disfrutábamos e intercambiábamos instrumentos musicales al ritmo de la música.
Una compañera especial: Alba
En ese momento no sabíamos que nuevo reto nos traería la siguiente semana…
Cuatro años atrás la Fundación inició un proyecto con el objetivo de proporcionar apoyo social, emocional y sanitario a las víctimas y familiares de una enfermedad tabú tanto en India como en España: el VIH/SIDA. La Fundación ofrece esta ayuda a través de un centro hospitalario dedicado íntegramente al VIH/SIDA y a una amplia red de socialworkers que cubre todo el distrito. Ellos reciben formación intensiva que les permite tratar y asesorar en temas de prevención y asistencia sanitaria a la población rural.
Hoy Cristina Ramón, la máxima encargada de este proyecto y coordinadora de los social workers, organizó una jornada en el Campus de Anantapur para que los niñas y niños enfermos de VIH/SIDA puedan aparcar por unas horas la tragedia diaria que la enfermedad ha supuesto en sus vidas. Algunos de ellos no son sólo víctimas inocentes de la enfermedad, sino también sufren la incomprensión, el desprecio social o están padeciendo el dolor de una pérdida familiar.
Para terminar la fiesta con una fuerte dosis de risas y alegría, los payasos nos encargamos de despedir esta emotiva jornada, con una actuación. Elegimos un espacio al aire libre donde congregar a una treintena de niños en esta soleada tarde de sábado. El objetivo es intentar proporcionarles un recuerdo especial que les pueda ayudar en el futuro a no sentirse solos y abandonados ante su dolor.
Fundació Vicente Ferrer
Algunos de nuestros invitados comentaron, al despedirse de Cristina antes de regresar a sus casas, que venir a la Fundación había supuesto uno de los días mas felices de sus vidas; “como en un sueño”.
- Adiós, amigos, hasta la vista, como cada martes, los payasos vendremos a visitaros a vuestro hospital y traeremos risas.
A dos horas de Anantapur, pasado Kanekal, hay un pequeño poblado entre campos de maíz y algodón, llamado Adigapalli. Hoy los payasos actuamos en la escuela que la Fundación construyó para una treintena de niños entre 6 a 12 años. Una de las funciones básicas que los payasos realizamos es incentivar el estudio en las zonas rurales. La supervivencia alli es tan dura que la enseñanza queda rezagada a los últimos lugares en la escala de prioridades.
Desde la salida de Anantampur hasta la llegada de Adigapalli, fuimos encontrando en cada pueblo, un chico en estado de trance, golpeando un rudimentario tambor. Le acompañaban jóvenes con movimientos entregados a su ritmo repetitivo. Muchas veces nos obligaron a parar el auto. Wima nos informó que hoy era el día en que se celebra una fiesta religiosa llamada Moharam que celebran tanto hindúes como musulmanes.
Una vez llegados a nuestro destino, se nos acercó un improvisado comité de bienvenida: unas risueñas ancianas nos reciben llenas de curiosidad. Por la manera de observarnos y reírse, yo diría que era la primera vez que veían personas de piel blanca. Ellas nos informaron de que la escuela permanecía cerrada todo el día por la celebración religiosa. Mientras avisan al profesor, los primeros curiosos iban llegando. La noticia corrió como la pólvora y en unos minutos reunimos a casi todo el poblado. Wima nos anunció que detenían el festejo durante 40 minutos para que nosotros pudiéramos actuar. La procesión dedicada a la santidad se retrasaba. Como había llegado la mayoría de aldeanos a la escuela, el espectáculo podía empezar.
Toda la aldea de Aligapalli reunida en el colegio para ver a los payasos
Fue un espectáculo muy aplaudido por indicación del profesor; cuando él aplaudía, el público entero batía palmas. Recuerdo a las niñas adolescentes reírse y gritar sorprendidas por nuestras excentricidades mientras una anciana sin complejos nos acompañaba con una campanilla . Nos despidió el profesor contento y emocionado por haber reunido a todo el poblado en el patio de su escuela.
Wima nos sugirió salir a toda prisa del pueblo; la procesión con música, alcohol y pólvora, estaba a punto de reanudarse.
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